A falta de menos de un mes de esas fiestas que traen tantos momentos agridulces y empalagosos vamos este año a inundarme y a ver si puedo inundarles  a ustedes también de cascabeles y sonrisas contagiosas porque ya con lo que cada uno de nosotros llevamos en nuestras espaldas apetece que la ilusión y las ganas de reir llenen de color nuestras vidas en esas fechas y que lo comercial no sea siempre la base de estas fiestas donde la apología al consumo hace mella en nuestas tarjetas y monederos.

 

Con todos mis respetos y un mes de antes de que empiecen a metrallear con anuncios de turrones azucarados y engordemos antes de sentarnos a la mesa les deseo con el permiso de Alaska y Mario una feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2015.

Jen

 

 

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